No sólo es la F1, sino en general el mundo el motor está pasando por un mal momento, y prueba de ello es que en Madrid ha habido una reducción de licencias de motociclismo (de 2.149 se ha pasado a 1.657) y de automovilismo (de 2.182 a 1.906) y que TVE va a perder los derechos del Mundial de MotoGP porque no puede afrontar los 20 millones que le exige Dorna.Los países emergentes están mostrando sus propias debilidades, habiendo dejado al descubierto en Bahein (como si fuera una filtración de Wikileaks), que el GP de F1 era un capricho personal del príncipe heredero (eso sí, que pagaba con fondos públicos), como se personaliza el GP de Valencia como el de Camps y Rita Barberá.
Melbourne ya ha anunciado que no quiere prorrogar su contrato que expira el 2015, Francia ya lo dejó, de Valencia se rumorea que no ha pagado el canon del año pasado, Artur Mas ha anunciado que no pueden seguir manteniendo los números deficitarios de la F1 en Montmeló, y China, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica e incluso Japón cuestionan su continuidad… y quedan sedes en países con un futuro incierto después de que Túnez abriera su caballo de Troya: China, Abu Dabi, Singapur… e incluso Rusia, donde el glamur de la F1 actual puede exponer demasiado las heridas de las diferencias sociales existentes.
Desde luego, algo se mueve en la F1 cuando Bernie Ecclestone ha anunciado que no cobrará el canon al gobierno de Bahrein por la cancelación (¿aplazamiento/suspensión?) del GP, un gesto importante, pero insuficiente, para cuya explicación tendré que desempolvar los viejos comics del Tío Gilito.
Las alternativas, son sencillas: o se cambia el gobierno de la F1, o el gobierno de la F1 cambia. Como si viviéramos en la virtual plaza de la Perla, la afición parece decantarse porque se vaya Ecclestone y, como si se tratara de un Bahréin virtual, lo cierto es que no hay un relevo en el horizonte, porque el mismo Bernie se ha encargado de podar cualquier brote antes de que cuajara. A la vista de la escuálida parrilla de MotoGP, Dorna, la única opción organizada, tampoco parece ser ajena a los problemas de la nueva realidad mundial.
Si sigue adelante Ecclestone, se debería renunciar a una buena parte del entramado financiero que sostiene el espectáculo y potenciar más el apartado deportivo, pero sinceramente creo que habría una enorme resistencia al cambio porque con la justificación que el automovilismo es “un deporte caro”, han medrado a su alrededor toda una serie de cortesanos, vividores y desalmados, cuyas raíces se hunden en las mismas bases del deporte (Primo de Anónimo ha alzado la voz de alarma en alguna ocasión y, con razón, se queja que el gobierno valenciano se permita el lujo de la F1 mientras no atiende sus obligaciones universitarias); hay un dicho oriental que lo resume: como es arriba, es abajo; lo de "arriba" lo describe muy bien Orroe: "la voracidad sin límite del cazurro de Bernie ha metido la F1 en un atolladero de difícil salida".
MFAL nos recuerda una vieja lectura que no tiene tiempo (muy recomendable pasarse por su blog para recuperarla memoria: un clic aquí te lleva directo al corazón) y que he leído a la luz de los últimos acontecimientos de la F1 en Bahrein: “Hace millones de años que las flores tiene espinas y hace también millones de años que los corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. ¿Es que no es cosa seria averiguar por qué las flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? ¿Es que no es importante la guerra de los corderos y las flores?.