El lío se inicia porque Marco Desiderati, un diputado italiano de la Liga Norte, hizo unas declaraciones en las que afirmaba ser fan de McLaren.
Los aficionados italianos seguidores de la escudería británica le recuerdan que la F1 es un deporte transnacional, y le ponen como ejemplo a Ferrari, con un piloto español y otro brasileño (antes alemanes, ingleses, etc…), ingenieros americanos, canadienses, británicos; incluso el V8 tiene componentes fabricados en Alemania… la reciente entrega del premio Bandini a Lewis Hamilton.
Los fans de McLaren pretenden cortar de raíz cualquier intento de manipulación y le dan una lección de historia deportiva al presidente de Ferrari, recordándole que ha habido varios pilotos italianos en la escudería inglesa, Bruno Giacomelli, rebautizado como "Jack O’Malley”, Emanuele Pirro, Andrea de Cesaris, “por no hablar de los jóvenes talentos italianos que trabajan actualmente en McLaren con éxito, haciendo que nos sintamos orgullosos de ellos”.
Para ellos, pertenecer a una comunidad nacional se expresa con su adhesión a los valores fundacionales y no en idolatrar un escudo con fondo amarillo y un caballo encabritado: ser fans de McLaren no significa ser anti-italianos.
Lo anormal, terminan su carta, es el pensamiento único, y quien lo promueve comete siempre un mismo error, probablemente consecuencia de su propio límite (Texto íntegro de la carta haciendo click aquí).
En España no ha salido ningún político defendiendo el españolismo de ningún piloto o equipo, pero me viene a la memoria un locutor de televisión que …