El sábado, cuando terminó la clasificación, Vettel celebró la pole levantando su dedo índice en un gesto que es mal recibido por una parte de la afición, y se marchó dejando su RB7 aparcado un par de coches por delante del lugar donde Webber dejó el suyo.
Sin disimular su acción, el australiano se paró junto al coche de su compañero de equipo y se agachó buscando algo en su parte delantera: ¿quizás la explicación de por qué marcó un tiempo ocho décimas mejor que el suyo? (00:01:23.529 frente a 00:01:24.395).
El domingo, cuando terminó la carrera, Mark Webber nada más cruzar la línea de meta dirigió su coche a la salida del pit lane, dejándolo allí mientras cruzó andando todo el pit lane hasta llegar a su box, sin quitarse el casco, un gesto que conocemos bien por experiencia propia y que representa el enfado del piloto ¿consigo mismo por no haber alcanzado su objetivo?, ¿con el equipo que no le ha dado el material adecuado? o ¿con el mundo que no reconoce su valor?.

Es indudable (y eso que yo era de los que lo dudaban antes de Melbourne) que una vez más Red Bull está a un mundo de distancia del resto de equipos; algunos explican su ventaja en un kers de reducidas dimensiones que se carga antes de la salida y sólo puede ser utilizado una vez o en un extraño material con que pudiera estar construido el alerón delantero, dotándole de una flexibilidad que los demás no consiguen o en la diferencia de tiempo en que mantienen abierto el alerón trasero.
Pero quizás el secreto de Red Bull sea más evidente, tenga patas y recorra el pit lane delante de todo el mundo: un ingeniero capaz de evolucionar un coche sobreponiéndose a las dificultades de los cambios de reglamentación y un equipo empeñado en convencer que no hay distinción de trato entre sus pilotos y que la diferencia de rendimiento hay que buscarla sólo en que “Webber tuvo algunos problemas con el chasis” (Helmut Marko) mientras Vettel bailaba cómodo con su Kylie Minogue, que seguía su paso con la docilidad de una jaca domada por Antonio Domecq.
Dando por sentada la importante diferencia técnica de Red Bull, después de los resultados de Melbourne hay quien se pregunta si detrás de la victoria de Vettel hay un trato igualitario a los pilotos, quien recoge con ironía las palabras de Webber: "No sé por qué soy más lento que Vettel" y quien interpreta que todo esto es un primer aviso del australiano.
Si vemos la comparativa de los tiempos vuelta a vuelta de ambos pilotos de Red Bull se puede apreciar una constante diferencia de Vettel respecto a Webber, que le hacía estar en una “carrera diferente a Sebastian”.
Muchos comentarios repiten que este año empieza como terminó el pasado, con el dominio Red Bull y el liderato de Vettel, ¿pero también con las disputas entre sus pilotos?.
La pregunta que me hago, y os hago, es: ¿esa diferencia de rendimiento la marcan los pilotos o la técnica?, ¿reciben el mismo trato Webber y Vettel?, ¿está Webber realmente enfadado o hará otras declaraciones engañosas como las del año pasado?.
Muchos comentarios repiten que este año empieza como terminó el pasado, con el dominio Red Bull y el liderato de Vettel, ¿pero también con las disputas entre sus pilotos?.La pregunta que me hago, y os hago, es: ¿esa diferencia de rendimiento la marcan los pilotos o la técnica?, ¿reciben el mismo trato Webber y Vettel?, ¿está Webber realmente enfadado o hará otras declaraciones engañosas como las del año pasado?.

En el GP del Gran Bretaña, en el box de Red Bull había sólo un alerón destinado al piloto más importante del equipo y Christian Horner, decidió que, como Vettel (que había roto "accidentalmente" el suyo) iba por delante de su compañero en la clasificación del mundial lo utilizara en la sesión de clasificación, lo que enfadó a Webber que, al ganar al día siguiente la carrera, dijo aquélla frase de "no está mal para ser el segundo piloto". Eso acabó con la relación entre los pilotos, que ya estaba afectada por el accidente de Turquía en que Vettel, que no pudo seguir la carrera, hizo aquél gesto con el dedo ese de las poles pero esta vez dando vueltas alrededor de la sien, dirigido hacia Webber.
Quedan dos carreras: 50 puntos por repartir. Entre las hipótesis que se están barajando, vamos a dejar como variable fija que Alonso hiciera el tercer puesto (su objetivo es hacer dos podios): en ese caso, si Webber ganara las dos carreras y Vettel entrara segundo, el campeón sería el Australiano; pero si es Vettel el que gana las dos y Webber hace los segundos puestos, el campeonato sería para Alonso. Por tanto, las únicas opciones que tiene Vettel pasan porque Fernando cometa un error o tenga una rotura y pienso que no es acertado basar la propia victoria en los fallos ajenos o el azar.